Una nao, hace mucho dejó su estela por estas costas.
1516… llegan los codiciosos barbudos.
No hay registros. Escrito no quedó nada. Años después alguien dijo haber visto los documentos y contó una mentira. Es la que se repite con algunas variantes, como un acto de fé, una historia como tantas que suelen regalarnos nuestros conquistadores.
Un ñacurutú los vió llegar y alertó a todos, adivinando el destino.
Desde entonces lo buscan en vano.
Esconde sus plumas y el vuelo esperando el lugar y el momento propicio para regresar al paraíso.
El Cuento del Ñacurutú.